Sagan: 20 años de su muerte

  • ESCRITO POR:
    Juan Felipe Orozco CanoAnalista de Visualización en Astronomía
  • FECHA:
    Jueves, Enero 12, 2017
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Carl Sagan

Decir quién es Carl Sagan, especialmente para nuestros lectores y amantes de la astronomía, es como contar "que el agua moja". Sin embargo, en el vigésimo aniversario de su muerte (20 de diciembre de 1996), queremos recordar por qué este científico es tan apreciado hasta nuestros días, cómo llenó en vida las expectativas de ser integral moralmente al mismo tiempo que se destacó en áreas que van desde la astrobiología, hasta la literatura y el periodismo.

En 1978 ganó el Premio Pulitzer de Literatura General de No Ficción por su libro Los Dragones del Edén.

Carl nació en Brooklyn, Nueva York, en una familia de judíos ucranianos. Su padre, Sam Sagan, era un obrero de la industria textil nacido en Kamianets - Podilsky, Ucrania, y su madre, Rachel Molly Gruber, era ama de casa. Según el biógrafo Keay Davidson, "la guerra interior de Sagan era resultado de la estrecha relación que mantenía con sus padres, quienes eran opuestos en muchos sentidos". Sagan atribuía sus posteriores impulsos analíticos a su madre, una mujer que conoció la pobreza extrema siendo niña, y que había crecido casi sin hogar en la ciudad de Nueva York.

De otro lado, su capacidad para sorprenderse venía de su padre, que era un tranquilo y bondadoso fugitivo del Zar. En su tiempo libre, regalaba manzanas a los pobres o ayudaba a suavizar las tensiones entre patronos y obreros en la tumultuosa industria textil de Nueva York. Aunque intimidado por la brillantez de Carl, por sus infantiles parloteos sobre estrellas y dinosaurios, se tomó con calma la curiosidad de su hijo, como parte de su educación. Años más tarde, como escritor y científico, Carl recurriría a sus recuerdos de la infancia para ilustrar ideas científicas, como lo hizo en su libro El mundo y sus demonios. Sagan describe así la influencia de sus padres en su pensamiento posterior:

"Mis padres no eran científicos. No sabían casi nada de ciencia. Pero al iniciarme simultáneamente al escepticismo y a hacerme preguntas, me enseñaron los dos modos de pensamiento que conviven precariamente y que son fundamentales para el método científico".

Estos valores fundidos en el corazón de Carl, permitieron abrirse paso como una autoridad en temas de vanguardia en la astronomía y la astrofísica, donde fundó "a capa y espada" una de las tesis más controversiales (pero necesarias), para comprender nuestro lugar en el universo: la posibilidad infinita de vida extraterrestre.

Sagan defendió la búsqueda de vida extraterrestre, instando a la comunidad científica a utilizar radiotelescopios para buscar señales procedentes de formas de vida extraterrestres potencialmente inteligentes. Fue tan persuasivo que, en 1982, logró publicar en la revista Science una petición de defensa del Proyecto Seti firmada por 70 científicos entre los que se encontraban siete ganadores del Premio Nobel, lo que supuso un enorme espaldarazo a la respetabilidad de un campo tan controvertido. Sagan también ayudó al Dr. Frank Drake para preparar el Mensaje de Arrecibo, una emisión de radio dirigida al espacio desde el radiotelescopio de Arrecibo el 16 de noviembre de 1974, destinada a informar sobre la existencia de la Tierra a posibles seres extraterrestres.

En 1974, se realizó una tentativa de enviar un mensaje hacia otros mundos: se envió un mensaje de 1 679 bits transmitido desde el radiotelescopio hacia el cúmulo globular m13, que se encuentra a 25 000 años luz.

Carl estuvo vinculado al programa espacial estadounidense desde sus inicio. Desde la década de 1950 trabajó como asesor de la NASA, donde uno de sus cometidos fue dar las instrucciones del Programa Apollo a los astronautas participantes antes de partir hacia la Luna. Sagan participó en muchas de las misiones que enviaron naves espaciales robóticas a explorar el Sistema Solar, preparando experimentos para varias expediciones.

También concibió la idea de añadir un mensaje universal y perdurable a las naves destinadas a abandonar el sistema solar que pudiera ser comprensible por cualquier inteligencia extraterrestre que lo encontrara. Sagan preparó el primer mensaje físico enviado al espacio exterior: una placa anodizada, unida a la sonda espacial Pioneer, lanzada en 1972. La Pioneer 11, que llevaba otra copia de la placa, fue lanzada al año siguiente. Carl continuó refinando sus diseños. El mensaje más elaborado que ayudó a desarrollar y preparar fue el Disco de oro de las Voyager, que fue enviado con las sondas espaciales Voyageren 1977. Sagan se opuso frecuentemente a la decisión de financiar el Transbordador Espacial y la Estación espacial a expensas de futuras misiones robóticas.

Sagan junto a una maqueta de las sondas Viking, destinadas a posarse sobre Marte. El científico estudió los posibles lugares de aterrizaje con Mike Carr y Hal Masursky.

Dejar de lado alguno de los papeles fundamentales que desarrolló en sería fácil, gracias a su amplia trayectoria en estos temas, pero basta con mencionar la serie de la cual fue presentador y coautor Cosmos un viaje personal, producida en 1980. Esta es, sin duda, una máquina inspiradora de generaciones, que aún en nuestros tiempos sigue maravillando con su nivel poético y científico, una mezcla al mejor estilo de Carl.

Otro de los escritos más importantes de su vida, con el que se consagra así la importancia de que seres como él habiten este planeta, con una visión única de nuestras debilidades, fortalezas o necesidades. Este es un fragmento de su libro en honor a una fotografía de nuestro planeta visto desde Saturno:

Los seis planetas vistos por la Voyager 1 en 1990 (Venus, Tierra, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) (NASA/JPL).

"La Tierra constituye sólo una pequeña fase en medio de la vasta arena cósmica. Pensemos en los ríos de sangre derramada por tantos generales y emperadores con el único fin de convertirse, tras alcanzar el triunfo y la gloria, en dueños momentáneos de una fracción del puntito. Pensemos en las interminables crueldades infligidas por los habitantes de un rincón de ese pixel a los moradores de algún otro rincón, en tantos malentendidos, en la avidez por matarse unos a otros, en el fervor de sus odios.

Nuestros posicionamientos, la importancia que nos auto atribuimos, nuestra errónea creencia de que ocupamos una posición privilegiada en el universo son puestos en tela de juicio por ese pequeño punto de pálida luz. Nuestro planeta no es más que una solitaria mota de polvo en la gran envoltura de la oscuridad cósmica. Y en nuestra oscuridad, en medio de esa inmensidad, no hay ningún indicio de que vaya a llegar ayuda de algún lugar capaz de salvarnos de nosotros mismos".

Referencias:

- 25 años del punto azul pálido 

- Vida de Carl Sagan  

- Historia de Carl Sagan  

- El gran Carl 

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