Crónica de una flor en el espacio

sobre esta Zinnia

¿Cómo nació una flor en el espacio?

El experimento de floración en el espacio comenzó en la Estación Espacial Internacional el 16 de noviembre de 2015, cuando el astronauta de la Nasa Kjell Lindgren puso en el Veggie (Sistema de Producción de Plantas) unas almohadillas con semillas de Zinnia, una planta con algunas características similares a las del tomate, un plan para el futuro.

El desafiante proceso de hacer crecer las flores zinnias, permitió que algunos científicos en la Tierra comprendieran cómo florecen las plantas en la microgravedad, y se inició la práctica de la "jardinería autónoma espacial", que será determinante en misiones de larga duración.



Para este proyecto, los tripulantes debían seguir protocolos estrictos para el cuidado de las plantas en el espacio. Sin embargo, el astronauta Scott Kelly observó que éstas no respondían bien, así que sugirió que los jardineros en órbita pudieran cuidar las plantas a criterio de ellos mismos, así como en la Tierra una persona cuida de su propio jardín.

El equipo Veggie consideró las sugerencias de Scott Kelly y creó "La guía de cuidado de Zinnia para el jardinero en órbita", en ella se establecieron algunas pautas básicas y una total autonomía a los astronautas.


 Así lo lograron los jardineros en órbita

 

Pasaron dos semanas después de haber sembrado la semilla de Zinnia, así cómo se sugirió por algunos expertos en la Tierra. Las cosas no se veían muy bien, el agua se filtró y rebosó las almohadas en donde estaban las plantas, ahogando parcialmente a 3 de ellas...malas noticias.

10 días después ocurrió la gutación (cuando aparecen gotas de savia en la superficie de las hojas de una planta). Esto indicaba que la presión interna había aumentado y que la planta estaba experimentando una humedad extrema. ¡Moho! Todo parecía perdido.

 

Las hojas de Zinnia comenzaron a doblarse, a curvarse drásticamente. ¡Epinastia! signos de estrés, las raíces se inundaron. El flujo de aire era cada vez más reducido y cuando se combinó con el exceso de agua, el problema aumentó. ¡Más aire por favor!

Los astronautas no perdían sus esperanzas y aumentaron el ritmo de ventilación del cultivo, desinfectaron las superficies de las plantas y de las almohadas con toallitas limpiadoras. Los ventiladores continuaron a gran velocidad para mantener seca la cámara Veggie y así, disminuir el crecimiento del moho.

Pasaron 30 días y la alta velocidad del ventilador estaba secando demasiado las plantas. Fue entonces cuando Scott Kelly sugirió poner más agua, pero esta vez a criterio del astronauta. El 12 de enero del 2016 se vieron los primeros pétalos de una flor de Zinnia, la primer planta en florecer en el espacio a unos 400 km de nuestro planeta.